El diario La Provincia "olvida" mencionar una conferencia dictada
en su propia casa sobre la historia de San Lorenzo
MAGNÍFICAS JORNADAS DE MEMORIA HISTÓRICA Y TRATO DESIGUAL
DE LA PRENSA

Juan Francisco Santana Domínguez - Canarias-semanal.com

El pasado martes, día 18, los historiadores Sergio Millares Cantero y Juan Francisco Santana Domínguez dictaron sendas conferencias en el Club Prensa Canaria, en una de las Jornadas de la Memoria Histórica en Canarias organizadas por el Aula de Estudios “Eufemiano Jurado Domínguez”. Sin embargo, en la nota de prensa publicada al día siguiente por el periódico La Provincia solamente se daba cuenta de la primera de ellas, sin ni siquiera citar el nombre del segundo conferenciante o el título de su ponencia: “La memoria colectiva: el caso del Municipio de San Lorenzo”. "Al igual que las Corporaciones de la Capital - dice Santana Domínguez -  que siempre han mostrado la desinformación y el silencio interesado, este periódico se olvidó de San Lorenzo".
    Tenía en mente varios temas para compartir, con todas y todos, en esta ocasión y me he decidido a escribir sobre la invitación que se me hizo para participar en las Jornadas de la Memoria Histórica en Canarias, que se están llevando, con mucho éxito de audiencia y participación, en el Club Prensa Canaria, organizadas por el Aula de Estudios “Eufemiano Jurado Domínguez”, cuyo director es el Dr. D. Agustín Millares Cantero. Este pasado martes, día 18 de marzo, se llevaron a cabo dos conferencias, una titulada “Factores de la represión
   
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De izuierda a derecha, los historiadores Sergio Millares Cantero y Juan Francisco Santana Domínguez, durante el acto celebrado el pasado martes 18 en el Club Prensa Canaria
represión en Gran Canaria” a cargo de D. Sergio Millares Cantero, que me gustó muchísimo, y a continuación la del que escribe, que titulé “La memoria colectiva: el caso del Municipio de San Lorenzo”, quedando muy satisfecho de la participación y de la atención del público asistente, me pareció un foro magnífico y tremendamente agradecido y respetuoso. Lo cierto es que los historiadores trabajamos para encontrar respuestas y para cubrir lagunas y vacíos, en ocasiones surgen temas, sin pretenderlo el investigador pues en gran medida desconoce lo que se va a encontrar, que sorprenden a unos e indignan a otros, que levantan pasiones en un lado y temor y desencuentro en el lado contrario. Lo cierto es que mi tesis doctoral, como muchos de ustedes ya saben, versó sobre el Municipio de San Lorenzo y he seguido investigando y sacando a la luz muchos aspectos de nuestro pasado que apenas podíamos imaginarnos.

       La historia de nuestro Municipio de San Lorenzo conlleva el tener que escuchar la injusticia, el abuso, los asesinatos, la represión, el miedo y el silencio impuesto a toda una población, lamentablemente saltándose toda la legalidad vigente, simplemente por satisfacer los deseos de crecimiento de la Capital y los intereses de políticos y hombres con mucho poder en aquellos momentos, que vieron como sus injustas y mezquinas pretensiones eran rechazadas, una y otra vez por el Gobierno Central, debido a que presentaban ilegalidades pero la presión fue tal que el engaño y las estrategias, de las más viles, utilizadas surtieron el efecto que los políticos de Las Palmas de Gran Canaria deseaban, amparados en unos momentos de terror y guerra.  No les voy a cansar escribiendo sobre algo que ya he hecho (pueden ver algunos de mis escritos en esta revista digital, mis diferentes publicaciones, libros o la página web www.municipiodesanlorenzo.com <http://www.municipiodesanlorenzo.com/> ) y es por ello que quiero destacar el tener que volver a releer muchos documentos que ya hace años había trabajado, como ejemplo bastaría con mencionar los relacionados con el Gobierno Civil de los años 1936 a 1939, suponiéndome un volver a tener que imaginarme los momentos en que los contrarios a los militares sublevados eran detenidos, juzgados, condenados a penas diversas, torturados o asesinados, en el peor de los casos. Es triste leer sentencias o simplemente se te pone la piel de gallina al ver el vocabulario que utilizaban, sintiéndome, cada día que pasa con más energía, contrario a todo tipo de regímenes que atenten contra la libertad, contra lo decidido por la mayoría o de aquellos que utilicen el miedo y las armas para reprimir a una población. No comprendo como puede haber gente que haga patriotismo utilizando la eliminación de los contrarios o silenciándoles con las más viles estrategias represivas.

       Mi conferencia concluyó con esta frase, a modo de resumen, de lo que entiendo por trabajo histórico: “El objetivo fundamental de la Historia debe ser recuperar y sacar a la luz la verdad porque la Historia no es lo que queremos oír ni lo que queremos que sea, simplemente es lo que sucedió. En ocasiones surgen hechos históricos que pueden constituir un orgullo y en otras convertirse en vergüenza y pesadilla. ”

       La culminación a todo lo expuesto la encontramos en uno de nuestros periódicos del miércoles, que saca la fotografía de los dos conferenciantes y, de forma curiosa, por no decir otro adjetivo, el periodista o la periodista encargada de la noticia sólo habla de la primera conferencia, no cita mi nombre y ni tan siquiera hace alusión al título de la que expuse. Me supongo que el que escribió tendría prisa y sólo se quedaría a la primera, por pensar de forma positiva. Al igual que las Corporaciones de la Capital que siempre han mostrado la desinformación, el ocultismo, el no reconocimiento, el silencio interesado, este periódico se olvidó de San Lorenzo. ¡Qué curioso! Posiblemente alguno/a me llamará utópico, loco, idealista…y tienen toda la razón porque en el fondo soy algo de cada uno de esos adjetivos, pero sobre todo me considero un amante de la libertad, de la democracia, de la información y de la cultura y por ello un enamorado de la verdad, en este caso, histórica.

       Al terminar se me acercaron varias personas, todas para darme el regalo del saludo, de las preguntas que quisieron hacerme o de la información. David me preguntaba si nadie había intentado dar una explicación al pueblo de San Lorenzo desde el Ayuntamiento de la Capital. Un señor se me acercó y me preguntó si no conocía el caso de una maestra de Casa Ayala que, en los primeros momentos de la confrontación civil, era introducida en un saco y tirada al mar. Aquella información le dije que la intentaría verificar, que me pondría a trabajar en ello, dejándome pensativo y apesadumbrado. ¡Qué barbaridades se cometieron! ¿Cómo se puede pensar que este tipo de cuestiones se tienen que silenciar? Hay que seguir trabajando por recuperar esas historias que descansan en cunetas, pozos, simas o en el fondo del mar…como decía aquella vieja canción infantil.