Saavedra, Tejera, Pérez, el marrón y censuras del montón
PSOE BUENO, PSOE MALO O LA “TEORÍA” DE JUAN FERNANDO REDENTOR

Cristóbal García Vera - Canarias-semanal.com

"Las mociones de censura protagonizadas por el PSC-PSOE en el municipio majorero de La Oliva y en los gomeros de Valle Gran Rey y San Sebastián han desatado una sonora  tormenta de verano en el Archipiélago. Esta sucesión de acontecimientos ha colocado en una difícil situación - dice nuestro colaborador Cristóbal García Vera - a quienes,  tras el aterrizaje forzoso de Juan Fernando López Aguilar en las islas, decidieron resucitar el manido lema del "cambio" para presentar a un supuestamente renovado PSC-PSOE como la alternativa progresista al gobierno de CC-PP". Para tratar de solventar la papeleta - sostiene García Vera - algunos valedores de López Aguilar han decidido elaborar una teoría, según la cual no existe un único Partido Socialista Canario, tal y como habíamos creído hasta este momento".
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    Las mociones de censura protagonizadas por el PSC-PSOE en el municipio majorero de La Oliva y en los gomeros de Valle Gran Rey y San Sebastián han desatado una sonora  tormenta de verano en el Archipiélago. En el primer caso, los miembros del PSC han decidido pactar, nada más y nada menos, que con el cacique local Domingo González Arroyo conocido, entre otras muchas cosas, por
por una grabación en la que se le escuchaba ofrecer terrenos y un "kilillo" a un tal Francisco Almodóvar, con la intención de ganarlo para “su causa”. La alianza con el PSOE, según ha reconocido el propio Arroyo, podría llevar al Marqués de Las Dunas a ocupar nuevamente una alcaldía que, de facto ya habría pasado a detentar, al controlar a siete concejales por los dos socialistas. En La Gomera, con igual pragmatismo, el PSC-PSOE ha echado mano de unos tránsfugas para agarrarse a los confortables sillones municipales. Aunque en ambas islas - según los actores del cambalache - todo se ha hecho “para garantizar la gobernabilidad de los ayuntamientos” y “pensando en el bienestar de los ciudadanos”. 

      Esta sucesión de acontecimientos ha colocado en una difícil situación a quienes,  tras el aterrizaje forzoso de Juan Fernando López Aguilar en las islas, decidieron resucitar el manido lema del “cambio” para presentar a un supuestamente renovado PSC-PSOE como la “alternativa progresista” al gobierno de CC-PP. Y, especialmente, a algún medio de comunicación, autoproclamado portavoz del pueblo, cuya filiación vergonzante resulta cada día más evidente.

     ¿Cómo explicar que el partido llamado a luchar contra la corrupción y a efectuar la regeneración democrática de Canarias acabe asociándose con redomados corruptos y tránsfugas sin escrúpulos? Lejos de responder a esta pregunta considerando que la realidad podría refutar su premisa principal, los promotores de Juan Fernando han preferido elaborar una  “teoría” que les permite reafirmarse en sus posiciones, cerrando filas junto al Secretario General. Grosso modo, esta peculiar “teoría” sostiene que no existe un partido socialista canario, como hasta el momento habíamos creído.  Hay -según los nuevos teóricos-  dos partidos socialistas. Un PSC-PSOE  bueno, liderado por López Aguilar, que contaría con el apoyo de la gran mayoría de afiliados y dirigentes de bien. Y frente a él, un PSC malo, integrado por una “vieja guardia” conectada a los grupos de poder económicos, que trata de defenestrar al joven y rebelde dirigente. No por las habituales apetencias de poder, por discrepancias estratégicas o tácticas o por antipatías personales, tal y como de hecho parece suceder, sino por el “proyecto trasformador” que pretendería impulsar el ex ministro de Justicia. En palabras del senador Arcadio Díaz Tejera, Juan Fernando “encarna el modelo idealista que necesita el partido, dice lo que piensa sin intercambiar prendas o hacer la pelota, defiende a Canarias y es útil”. Díaz Tejera, que para evitar caer en el olvido mediático no duda en asumir el papel de clown periódicamente, ha querido contribuir a la construcción del “mito Juan Fernando” acudiendo a otro mucho más asentado en el imaginario colectivo. El senador socialista llama a López Aguilar “JFK” por la similitud de las iniciales de su nombre - dice -  con las del asesinado político estadounidense John Fitzgerald Kennedy. Añadiendo, para completar la payasada prendida con alfileres, “que la letra K la identifica con Canarias”.    

      Comoquiera que - efectivamente - en el PSC-PSOE se ha desatado una lucha de poder y hay quienes desean sustituir al Secretario General, los defensores de Juan Fernando han podido esgrimir en su defensa que las citadas mociones de censura forman parte de una conspiración orientada a deteriorar su imagen. Ha contribuido especialmente a abonar esta suposición el presidente regional del partido y alcalde de Las Palmas de G.C., Jerónimo Saavedra, cuestionando hace unos días que López Aguilar pudiese dirigir el PSC “a través de su teléfono móvil”. En clara alusión a la candidatura de éste a los próximos comicios europeos. Claro aviso sobre las intenciones de Saavedra contestado, a su vez, por el también miembro de la Ejecutiva regional Santiago Pérez, quien defendió con vehemencia a López Aguilar y su “línea política”.

      En su última perla, hasta el momento, el alcalde de Las Palmas aseguró que “no se rasga las vestiduras por las últimas mociones de censura” y consideró “hipócritas” a quienes las critican, porque “la historia política de Canarias está llena” de este tipo de pactos. Pero, al contrario de la visión maniquea que pretenden imponer los valedores de López Aguilar, el mensaje de Jerónimo Saavedra no es tan contradictorio con alguno de los lanzados por el Secretario General. El pasado 27 de junio, Juan Fernando López Aguilar, en rueda de prensa, se refería a la alianza suscrita por el PSC-PSOE con el Marqués de Las Dunas en Fuerteventura, señalando “que la moción de censura se justifica ante una situación de desgobierno provocada por un equipo municipal con una mayoría insuficiente". Precisaba, además, que “en España el PSOE ya gobierna con el PP en más de 300 ayuntamientos de los 8.000 municipios que hay, y en Canarias también existen varios casos”. Sea como fuere, concluyó, “una moción de censura local no se delibera ni en la Ejecutiva insular ni en la regional”.

       Sobre sus posteriores cambios de criterio, o las acusaciones de los socialistas majoreros que afirmaron que el Secretario General habría dado su visto bueno al acuerdo, no nos parece pertinente abundar. Baste señalar a este respecto que los puntos oscuros del asunto son numerosos. Preferimos subrayar, en cambio, algo mucho más significativo. Según sus propias declaraciones, el hombre que - para algunos - estaría llamado a  redimir a Canarias de sus peores lacras, no parece encontrar ningún impedimento en que su proyecto político se lleve a cabo con las colaboraciones del Partido Popular. Esta flagrante contradicción pone de manifiesto, y no por primera vez, la verdadera naturaleza de los enfrentamientos que tienen lugar en el seno del PSC-PSOE. Pugnas, que nada tienen que ver con la existencia de un proyecto alternativo favorable a los intereses de la mayoría de los canarios.

       Para ejemplificar el abismo que existe entre el López Aguilar real y el Juan Fernando ficticio, construido a golpe de falsedad mediática, sólo hay que recordar que hace unos meses el Secretario General del PSC-PSOE defendía que los empresarios canarios pudieran invertir en el exterior del Archipiélago los multimillonarios fondos de la RIC. En unas manifestaciones que sus defensores no pueden haber olvidado, López Aguilar expresaba la disposición de su partido a hacer realidad la vieja aspiración de la burguesía isleña de invertir en África este dinero, hurtado al conjunto de la sociedad canaria a través de un instrumento fiscal que exime a los empresarios de pagar impuestos por sus beneficios. De esta forma, se esforzaba por ganarse a los Cobiella, Santana Cazorla, Tadeo y demás magnates de las islas, dejándoles caer que con él como interlocutor político su negocio podría ser aún más fructífero que en la actualidad. La idea ya había sido adelantada a la patronal isleña durante la pasada campaña electoral por Jesús Caldera y enunciaba, por tanto, la orientación de  los planes económicos del Ejecutivo Zapatero para el Archipiélago.

       Así pues, las evidencias que muestran que el PSOE no es ninguna solución a los problemas de Canarias, sino una parte fundamental de los mismos, no pueden ser más concluyentes. Tanto, como las que expresan la identidad ideológica fundamental que existe entre las camarillas que se disputan el poder dentro del PSC. Quienes, pese a todo, insisten en presentar a Juan Fernando López Aguilar como el redentor acosado por los viejos varones derechistas de su partido, no suelen actuar movidos por su ingenuidad ni por la ignorancia. Y tampoco es ingenuo su intento de rizar el rizo, trasponiendo la disyuntiva PP-PSOE, ante la que nos sitúan de forma recurrente, a las luchas intestinas de la socialdemocracia canaria, con la intención de hacernos tomar partido por una de las facciones. Su pretensión recuerda  bastante a una fabula contada por el escritor uruguayo Eduardo Galeano, en la que un cocinero “demócrata” consultaba a las aves que iba a cocinar con qué salsa querían ser comidas. Y nosotros, la verdad, como las aves del cuento, preferimos no ser comidos de ninguna manera.
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