La experiencia de la confluencia en 'Iniciativa'
Octavio Hernández - Canarias-semanal.com
EL CUARTO ESPACIO EN CANARIAS
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        Las elecciones generales del 14-M de 2004 fueron el escenario de una experiencia de confluencia de una parte de la izquierda canaria, a través de la coalición Iniciativa LV-IU-AC, formada por Los Verdes de Canarias (LVC), Izquierda Unida Canaria (IUC) y Alternativa Ciudadana 25 de Mayo (AC-25M) como partidos firmantes del acuerdo, y por miembros de la asociación Canarias Alternativa, como facilitadores a través del manifiesto de apoyo "Por el acuerdo en Canarias".
 
        El presente trabajo no pretende analizar los resultados electorales, sino extraer algunas conclusiones sobre esta experiencia concreta, que puedan ser útiles al conjunto de las fuerzas políticas de izquierda que aspiran en Canarias a la unidad política y organizativa en torno a un proyecto o programa común. No obstante, en el Anexo se incluyen resultados electorales, porcentajes y proporciones de las distintas convocatorias, de manera que se pueda situar el debate sobre una base objetiva al valorar expectativas electorales en 2007.
 
        Por mi parte, considero que probablemente el horizonte de la confluencia no debería centrarse en las elecciones de 2007. Como ya he señalado en "¿Por el Encuentro de quién y para qué?": "La experiencia de la confluencia demuestra que ésta no funciona como dinamizador alternativo en la sociedad, ni siquiera electoral, si se constituye sólo como encuentro de intereses y partidos.  Debe ser un encuentro de estrategias y líneas políticas que la sociedad pueda hacer suyas, independientemente de los procesos electorales."
 
        El resultado de la coalición LV-IU-AC estuvo por debajo de las expectativas, al igual que en el conjunto de la izquierda canaria, debido al comportamiento propio de unas elecciones generales, unido a las especiales circunstancias de los atentados de Madrid. Sin embargo, la coalición tiene más importancia por la verificación práctica de la confluencia como proceso real, después de muchos años de especulaciones y propuestas verbales sobre unidad de la izquierda en el Archipiélago.
 
        Aún considerando un error político que la dirección de APC rechazara entre 2002 y 2003 participar en una confluencia con LVC, AC-25M e IUC, dado que ya entonces era la organización mejor preparada para dirigir el proceso junto a AC-25M, cometimos un error  mayor en LVC e IUC al intentar liderar la confluencia basándonos casi exclusivamente en que teníamos mejores expectativas electorales (a la vista están los resultados que así lo confirman),  ya que ni como organizaciones ni políticamente estos partidos estaban preparados para asumir ese papel ante APC y ante AC-25M. Bueno es reconocerlo para empezar.
 
        Sin embargo, fue un paso necesario para que dentro de cada organización, dentro o fuera del proceso, se tomara conciencia de una realidad: la izquierda solamente se ha acercado al ejercicio del poder cuando ha sido capaz de integrar coaliciones de fuerzas. Y en la etapa que se ha abierto, el movimiento ciudadano necesita organizaciones políticas que no tienen por qué estar vinculadas directamente a él, pero tienen que ser capaces en cualquier caso de alcanzar cuotas de poder institucional.
 
        La confluencia de 2004, planteada en términos electorales, fue no obstante una experiencia importante si somos capaces de extraer de ella ideas que sirvan para el conjunto de la izquierda alternativa. En la actualidad, creo que tanto APC como AC-25M pueden liderar el proceso de confluencia solamente si logran un nivel aceptable de cohesión interna en las decisiones de alianza sin desnaturalizar sus proyectos y manteniendo cada uno la territorialidad insular que ya tienen consolidada en Tenerife y Lanzarote. Esto supone una alianza entre los dos exponentes más importantes del cambio político en Canarias en este momento.
 
        Es de resaltar que tanto APC como AC-25M, a diferencia de LVC e IUC, abordan el debate de la confluencia estando plenamente en condiciones de prescindir de ella, es decir, pudiendo cada partido establecer su espacio político por sí mismo y sin necesidad de coaligarse. Comprender esto es importante, porque en la confluencia promovida desde LVC e IUC nunca estuvo claramente deslindado qué se hacía por el conjunto de la izquierda y qué por la propia supervivencia. Sumar podía interpretarse entonces como una fórmula para ocultar o evadir los graves problemas internos de cada una de estas organizaciones apoyándose en otras, más que como un sacrificio de la propia autonomía a favor del conjunto. Esta es una lección a tener en cuenta al abordar de nuevo la confluencia.
 
        Ser un partido consolidado con capacidad propia de crecimiento e implantación ha resultado ser una precondición fundamental, ya que sólo en esa situación puede pasar a primer plano el debate sobre coincidencias y/o diferencias en la línea política y la estrategia de las organizaciones que se proponen confluir. Por eso decidir una confluencia a costa de una escisión interna debe considerarse un error político. Esta es una dificultad que solamente un partido sólido puede superar en la práctica. Por eso, la confluencia encabezada por organizaciones débiles está condenada al fracaso; en tanto que cuando una organización es fuerte puede que internamente una mayoría considere mejor la opción de continuar en solitario, frente a las concesiones requeridas por el proceso.
 
        LVC e IUC jugaron un papel en hacer realidad la expectativa de confluencia, pero agotaron su vigencia como proyectos políticos debido a la situación interna de ambas organizaciones, que en 2005 les ha hecho perder definitivamente el margen de confianza exigible en los acuerdos. Sin embargo, sería un error, de nuevo, considerar a LVC e IUC como expresiones de una acción política unívoca. Sigo pensando que en LVC la confluencia liderada por APC y AC-25M haría bien en buscar acuerdos con IR-Los Verdes en El Rosario y con Los Verdes de Fuerteventura, acuerdos limitados necesariamente a la territorialidad de ambas organizaciones. Así mismo, personas y colectivos descolgados de IUC y LVC en Gran Canaria, Tenerife y La Palma podrían sentirse motivados si la confluencia contara con ellos de manera activa. El ambiente positivo que se generó en Iniciativa LV-IU-AC en Gran Canaria es, a este respecto, un referente de pluralidad, aún cuando sus efectos en las demás islas no fueran los deseados ni previstos en cuanto a la campaña electoral de 2004.
 
 
Antecedentes
 
        Como antecedentes del proceso concreto de confluencia en los últimos cinco años pueden citarse:
 
-        La creación del MLNC y los acuerdos que conducen a constituir Alternativa Popular Canaria (APC).
-        La política de alianzas de Los Verdes de Canarias en algunos municipios (LVC).
-        La asamblea socio-política de Alternativa Ciudadana en el marco de Lanzarote (AC-25M).
 
        Estos antecedentes pueden considerarse la matriz de la confluencia tal y como la estamos viviendo desde 2002, que fue cuando se definió AC-25M (manifestación de Arrecife) y cuando en APC se decantó el rechazo a la confluencia con LVC, optando por un desarrollo autónomo (cuyas consecuencias más significativas se dieron más tarde en La Orotava con la ruptura de la coalición IPO-Los Verdes), mientras LVC respondían con un acercamiento a IUC y a AC-25M.
 
        En el plano político, APC representa una acumulación de fuerzas nacionalistas de izquierda e independentistas para concurrir a las elecciones y desarrollar un programa soberanista como rasgo más distintivo (soberanía nacional, autodeterminación). En cuanto a AC-25M, ha actuado en un contexto de creciente preocupación social por el desarrollo sostenible, como principal referente de esa sensibilidad social y ambiental en Canarias (nuevos modos de vida, ecología política y conservación del medio ambiente), y su principal activo definitorio es el pluralismo participativo, unido a una orientación de ecología política, procedente de la experiencia del Foro Lanzarote. La compatibilidad de ambos proyectos políticos hay que buscarla en la relación objetiva entre la dependencia estructural de Canarias y el deterioro político, social y medioambiental que conlleva un modelo de desarrollo dependiente.
 
        La evolución de estas nuevas organizaciones se produce por el vacío dejado desde principios de los años 90 por los fracasos de ICAN e IUC como proyectos que, originalmente, se propusieron aglutinar a las izquierdas en Canarias, y porque LVC no han ocupado ese espacio debido a sucesivas crisis internas.
 
        Durante ese vacío han venido actuando también pequeños grupos de activistas de izquierda que durante un largo período han sostenido la presencia pública de la rebeldía y han impulsado la movilización social contra la destrucción del medio ambiente, contra los recortes sociales y laborales, contra la desigualdad y contra la guerra. Organizaciones conformadas como movimientos (ecologistas y ciudadanos), como partidos (PCPC) o como asociaciones (Azarug, Canarias Alternativa) han promovido concentraciones, manifestaciones, acampadas, convocatorias diversas, han publicado todo tipo de materiales rebeldes y contrainformativos y han coincidido en numerosas actividades públicas, unas veces coordinándose, otras por separado.
 
        Esto también constituye una parte importante de la pedagogía de la confluencia en la izquierda canaria, que nos debe ayudar a comprender que, por encima de las diferencias y conflictos entre organizaciones o entre personas, hemos compartido una trayectoria de resistencia y acción colectiva sin la cual no habría sido posible ningún proceso ni avance hacia la unidad. Es decir, los méritos exceden a los protagonistas de los acuerdos, porque todo pacto se construye sobre el "capital social" acumulado por el conjunto de la izquierda canaria, y no por personas o partidos determinados. Ahora bien, es la iniciativa de esas personas y de esos partidos la que hará realidad y dará una forma concreta a la confluencia en el denominado "cuarto espacio", y se trata también, por tanto, de decisiones políticas, de riesgos, apuestas, y de audacia.
 
        En definitiva, la confluencia no es sólo la decantación de una evolución desde principios de los años 90, sino que también conlleva, fundamentalmente, una responsabilidad personal de los nuevos actores, de los actuales activistas, promotores, coordinadores o dirigentes, ante el conjunto de la izquierda canaria; responsabilidad de la que va a depender, en última instancia, el bloqueo o la continuidad del proceso.
 
        Por todo esto es importante analizar la Iniciativa formada por LVC, IUC y AC-25M, por ser una experiencia real, sin que ello suponga en ningún caso menosprecio hacia otros procesos ni hacia los antecedentes. Esta discusión cobra más interés ahora debido a que tanto IUC como LVC han perdido capacidad de iniciativa para liderar la confluencia, de manera que el testigo ha pasado, a lo largo de 2005, a AC-25M y APC.
 
 
Repasando algunas tesis de partida
 
        La izquierda en Canarias nunca ha logrado crecer, hacerse representativa ni participar en la gobernabilidad sin confluir hasta alcanzar acuerdos de coalición sobre una base municipal, pero concertados previamente dentro de un marco global entre organizaciones más allá de los municipios.
 
        El carácter endogámico y cerrado, la actividad grupuscular y la hipersensibilidad a cambios de significado o de discurso, el inmovilismo en torno a las propias siglas y proyectos político-electorales, conduce a la marginalidad en el sistema político isleño.
 
        En la práctica los mejores resultados se obtienen allí donde existe confluencia entre partidos, allí donde se alcanzan consensos para mejorar la implantación de un proyecto de mutuo acuerdo, y no allí donde los partidos de izquierda alternativa compiten entre sí.
 
        Es posible que inicialmente una coalición no alcance un resultado electoral superior al que sumaría el conjunto de los partidos presentándose cada uno por separado, debido al retroceso que suele acompañar la concurrencia unitaria. Aún así, siempre resulta más eficaz concentrar el electorado para obtener mayor implantación institucional, que presentarse por separado creciendo cada fuerza electoralmente, pero sin posibilidades de condicionar la gobernabilidad.
 
        En Canarias, los partidos de izquierda de ámbito estatal o federal nunca han tenido unas siglas lo suficientemente fuertes como para garantizarles un proyecto en solitario a la izquierda del PSOE, pero sí para disuadir a los partidos locales de coaligarse, so pena de quedar diluidos o absorbidos por la imagen del socio mayoritario.
 
        La coalición de izquierda en las islas siempre ha dado lugar a unas siglas y una identidad de nueva creación, no preexistente, en la que se omite la dimensión estatal o federal y se adopta una disciplina canaria.
 
        La situación política en Canarias después del 25-M tiene como nuevos factores que influyen en la izquierda los siguientes:
 
        - Surgimiento de fuerzas políticas de ámbito exclusivamente municipal.
 
        - El movimiento ciudadano crece como un indicador de un cambio de valores fruto de los límites del crecimiento del modelo económico dependiente, y no como un promotor de cambio social.
 
        - Duro correctivo para ICAN e IUC el 25-M, a la vez que surgen nuevos proyectos alternativos como AC-25M y APC, junto a una pléyade de fuerzas políticas municipales que no disponen de representación insular ni nacional.
 
      
         Un programa mínimo para la confluencia tendría que incluir:
 
        - Alternativa Social: Un programa de oposición al neoliberalismo que critique frontalmente los resultados de las privatizaciones y las exenciones fiscales a la patronal y elabore propuestas propias de cambio socio-económico adaptadas a Canarias, preservando y ampliando el control público en las administraciones y empresas de servicios de interés social y garantizando la financiación pública sobre la base de la progresividad fiscal.
 
        - Alternativa Ciudadana: Un programa que pretende la aplicación a la gestión pública y la participación ciudadana de nuevas medidas para una transformación de la democracia representativa: cogestión, presupuesto participativo, referéndum, iniciativas, etc.
 
        - Alternativa Verde: Un programa que pretende la aplicación de los principios del desarrollo sostenible contando con el movimiento ciudadano en la gestión pública.
 
        - Alternativa Nacional Canaria: Un programa que pretende impedir y revertir la dependencia estructural y sus efectos políticos, económicos, sociales y medioambientales en Canarias, sin descartar la descolonización del Archipiélago.
 
 
Las nuevas tesis a la luz de la experiencia: polarización conflictiva
 
        Del proceso transcurrido desde el 25 de mayo de 2003 podemos extraer algunas tesis generales sobre la experiencia concreta de la confluencia en Iniciativa, aplicables al conjunto de la izquierda canaria.
 
        La confluencia es el proceso mediante el que los defensores de los partidos en la confluencia se convierten en defensores de la confluencia en los partidos. Este proceso no es permanente en el tiempo y está sujeto a que la confluencia consolide etapas.
 
        En el proceso, las organizaciones dejan de ser actores fijos del pacto, para convertirse en objetos modificables del mismo. Esto afecta a la imagen pública, al discurso propio, al programa, es decir, a todos los elementos políticos de cada organización. Este cuestionamiento de la identidad política de las organizaciones provoca una polarización interna entre "partidistas" y "confluyentes", entre quienes desean continuar el trabajo propio de partido y quienes desean comenzar a trabajar sobre la base de relaciones crecientes de confluencia.
 
        La extensión, intensidad y gestión del conflicto interno entre partidistas y confluyentes en cada organización es determinante para el éxito o fracaso de la confluencia. Eventualmente, distintos grupos preexistentes dentro de la organización ven en la confluencia una oportunidad para cuestionar o reafirmar el liderazgo.
 
        El rechazo continuado a la confluencia en la izquierda canaria tiene que ver con estos dos elementos del proceso: 1) Temor de convertir la organización en objeto de transacción desde partidos minoritarios en los que la identidad ideológica funciona como principal argumento de cohesión de grupo, y 2) Temor de sufrir una polarización conflictiva en organizaciones bastante débiles y de militancia reducida en las que el fraccionalismo cuestionaría su propia existencia.
 
        Ambos elementos no son un "mal" que evitar o corregir, sino una característica indisociable de este proceso. Las dificultades en la confluencia de la izquierda canaria tienen que ver con la autoprotección frente a la conflictividad y las tensiones internas inherentes a esta decisión. Aquí se ponen en juego las debilidades y miedos de personas y grupos, así como su firmeza y convicción.
 
        Además, estos elementos convierten la confluencia en un proceso que no puede extenderse en el tiempo, ya que ninguna organización podría soportar esa tensión de manera continuada. Esto hace que la confluencia deba considerarse una apuesta puntual en una primera fase, que debe profundizarse rápidamente en una segunda fase inmediata, o disolverse. Esto podría explicar por qué las convocatorias electorales han sido el momento preferente de planteamiento de confluencias.
 
        El trabajo de base, la conjunción de esfuerzos militantes, requieren una decisión clara y firme de la dirección de las distintas organizaciones, adoptada en un corto espacio de tiempo, y además el esfuerzo militante se concentra de forma especial durante la ebullición preelectoral y durante la campaña de elecciones. Sin esta decisión es inviable unir esfuerzos en la actividad diaria con vistas a la unidad y, en cambio, una vez que se decide, resulta muy sencillo trabajar juntos para avanzar hacia el proyecto común.
 
        La confluencia de la izquierda canaria hoy consiste en la adopción de decisiones firmes e irreversibles entre partidos y colectivos para promover la predisposición y superar la resistencia al cambio de denominación, siglas, símbolos e identidades políticas por un proyecto común, y para convertir la coalición en el horizonte de la acción política y la actividad pública.
 
 
Carácter territorial de la polarización y la confluencia: insularización del proceso
 
        La territorialidad se refleja en la estructura administrativa y la acción política se adapta a ella para dirigirla. Existen, en función de este principio, distintas realidades territoriales, administrativas y políticas en el Archipiélago: europea, estatal, canaria, insular y municipal. La realidad provincial se ha transformado en la primacía urbana de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife sobre los dos grupos de islas periféricas, que ha determinado tanto los intercambios como las comunicaciones manteniendo una identificación provincial a pesar del vacío administrativo y político de esta figura territorial.
 
        El elevado número de administraciones distingue a Canarias de cualquier otro territorio estatal o europeo. A la irracionalidad del número excesivo de ayuntamientos isleños se suman las administraciones insulares y autonómicas, configurando un cuerpo administrativo que tiene una influencia política sobredimensionada como fuente de empleo y actividades económicas, y que funciona como un sistema de control y dependencia social (sobre todo las clases medias administrativas).
 
        Esta hipertrofia administrativa es tan importante que la viabilidad de un proyecto político en Canarias se mide por su flexibilidad territorial, es decir, por su capacidad para incorporar relaciones en red entre las distintas realidades administrativas y, al mismo tiempo, responder a los intereses particulares de cada realidad.
 
        Sin embargo, los modelos organizativos de la izquierda canaria han sido demasiado rígidos, poco receptivos a las diferencias territoriales y muy dependientes de su lugar de origen. La aplicación de modelos de partido endogámicos y jerarquizados ha estado más orientada en la izquierda canaria al control de la influencia y las decisiones internas que a la adaptación y representación de las realidades territoriales que abren o cierran la posibilidad de hacer política en Canarias.
 
        Ha existido polarización conflictiva entre partidos de ámbito municipal, partidos de ámbito insular, partidos de ámbito urbano y rural, partidos de ámbito nacional canario, partidos de ámbito federal estatal y europeo. Desde la dirección de estos partidos se ha trabajado más para atraer a otros a su modelo que para crear un modelo común.
 
        De abajo a arriba, a la vez que los modelos endogámicos y jerarquizados reducen a cada partido a una condición minoritaria y débil, se acrecienta el temor de sus dirigentes de verse absorbidos y disueltos en estructuras de ámbito superior. En cambio, de arriba abajo, los modelos estatales o federales resultan demasiado abstractos en una realidad nacional canaria  dividida por siete ámbitos insulares e hipertrofiada por 67 realidades municipales, de manera que quedan reducidos a estructuras dirigentes sin dimensión ni representación local más allá de las dos grandes ciudades del Archipiélago.
 
        Por ello, la implantación y el poder de CC, PP y PSOE no pueden explicarse únicamente en función de su movilización de recursos y representación de los intereses de las elites, sino que también es el resultado de su éxito organizativo al estructurarse como redes de influencia que respetan y reflejan nuestra diversidad territorial y administrativa.
 
        El fracaso de las confluencias de izquierda en Canarias han sido fracasos en la articulación de redes territoriales. Eso ha desembocado siempre en polarización y conflictos entre organizaciones, y en el reforzamiento de la endogamia en el ámbito territorial de cada grupo. No es extraño que algunas fuerzas políticas de ámbito local hayan optado, ante este panorama, por buscar acomodo en acuerdos con CC, PP y PSOE.
 
        Una conclusión importante de esto es que la viabilidad de la confluencia entre partidos de izquierda puede depender de que cada uno sea hegemónico en una isla distinta y acepte la hegemonía del otro, es decir, del grado de aceptación de la imposibilidad de exportar el modelo que está funcionando en una isla a otras, y consecuentemente, de la oportunidad de aliarse con la fuerza hegemónica de cada isla en lugar de intentar competir con ella.
 
        Históricamente, la realidad territorial más influyente y determinante en Canarias ha sido la isla y, dentro de ella, el municipio. En este sentido, la crítica del insularismo, por su vinculación a las clases dominantes, ha impedido ver a las fuerzas de izquierda que el insularismo político no era una creación de los intereses de las elites sino fundamentalmente una expresión ideológica y adaptativa de una realidad territorial, administrativa, económica, social y cultural preexistente.
 
        Dicho con otras palabras, la crítica justa del insularismo se ha aplicado de manera errónea a la necesaria insularización de los proyectos políticos de la izquierda alternativa. La polarización interna y entre partidos entre modelos jerarquizados, federales o confederales ha sido una constante en todos los procesos de confluencia. La apelación a los municipios ha sido el discurso de las direcciones nacionales de los partidos para sortear la polarización insular. Pero finalmente, la dimensión y la dirección de las organizaciones de izquierda alternativa en Canarias continúan siendo insulares, bien porque su dirección nacional está descompensada en cuanto a la representación e implantación en las islas, o bien porque los partidos de ámbito municipal se adhieren, pero no se integran, en los proyectos nacionales.
 
        La confluencia de la izquierda alternativa en Canarias debe concebirse a través del prisma insular y, además, este marco de entendimiento insular ha de incorporar de pleno derecho a los partidos de ámbito municipal en el proceso de definición del espacio común. Es decir, la unidad de la izquierda en Canarias constituye un conjunto de siete confluencias específicas, con sus organizaciones, sus liderazgos, sus trayectorias y sus apoyos sociales y militantes particulares en cada isla. El esfuerzo en el nivel nacional canario debe ser poner en marcha y acompañar esta confluencia con un calendario y una agenda de diálogo y debate simultáneos, de manera que se construya la hegemonía insular de una organización donde no se haya alcanzado con claridad, y se conciba la confluencia como una alianza de las organizaciones hegemónicas en la izquierda alternativa de cada isla.
 
        Así es como puede entenderse por qué ahora son APC y AC-25M las organizaciones llamadas a liderar la confluencia: ambas han apostado por la hegemonía propia en su contexto insular, desplazando a otras organizaciones de ámbito nacional y eludiendo alianzas para no compartir con ellas el mismo espacio territorial, que es como decir, social, político, electoral e institucional, mientras intentan implantarse en los municipios contando con grupos locales.
29 de agosto de 2005
 
 
Otros trabajos relacionados cuya lectura se recomienda:
 
-        El Archipiélago de las alternativas
http://www.canarias-semanal.com/PANEL/P27/CRITICAOCTU.SWF
 
-        ¿Por el Encuentro de quién y para qué?
http://www.canarias-semanal.com/EXTERNAS/E137/E1370.HTML
 
Publicados en la sección Canarias de www.canarias-semanal.com
 
 
      
         ANEXO:
 
 
  " En la actualidad, creo que tanto APC como AC-25M pueden liderar el proceso de confluencia solamente si logran un nivel aceptable de cohesión interna en las decisiones de alianza sin desnaturalizar sus proyectos y manteniendo cada uno la territorialidad insular"










        Con este trabajo, nuestro colaborador Octavio Hernández cierra la trilogía que ha publicado en Canarias-semanal sobre la situación y perspectivas de la izquierda alternativa en Canarias. Según el autor, la confluencia ha cerrado una etapa liderada por Los Verdes e Izquierda Unida, y el testigo pasa ahora a Alternativa Popular Canaria y Alternativa Ciudadana 25-M. Hernández sostiene que el epílogo de la Iniciativa formada por LVC, IUC y AC-25M en 2004 aporta como conclusiones más destacadas dos conceptos: polarización e insularización.El presente trabajo se ha presentado como material de debate a la convocatoria "Por el Encuentro" realizada por AC-25M, que se celebrará en La Santa (Lanzarote) a finales de septiembre.
  "En la confluencia promovida desde LVC e IUC nunca estuvo claramente deslindado qué se hacía por el conjunto de la izquierda y qué por la propia supervivencia. Esta es una lección a tener en cuenta al abordar de nuevo la confluencia"






  "El ambiente positivo que se generó en Iniciativa LV-IU-AC en Gran Canaria es, a este respecto, un referente de pluralidad, aún cuando sus efectos en las demás islas no fueran los deseados ni previstos en cuanto a la campaña electoral de 2004"


  "APC representa una acumulación de fuerzas nacionalistas de izquierda e independentistas para concurrir a las elecciones y desarrollar un programa soberanista como rasgo más distintivo. En cuanto a AC-25M, ha actuado en un contexto de creciente preocupación social por el desarrollo sostenible, como principal referente de esa sensibilidad social y ambiental en Canarias"




  "La evolución de estas nuevas organizaciones se produce por el vacío dejado desde principios de los años 90 por los fracasos de ICAN e IUC como proyectos que, originalmente, se propusieron aglutinar a las izquierdas en Canarias, y porque LVC no han ocupado ese espacio debido a sucesivas crisis internas"






  "En la práctica los mejores resultados se obtienen allí donde existe confluencia entre partidos, allí donde se alcanzan consensos para mejorar la implantación de un proyecto de mutuo acuerdo, y no allí donde los partidos de izquierda alternativa compiten entre sí"


  "La confluencia de la izquierda canaria hoy consiste en la adopción de decisiones firmes e irreversibles entre partidos y colectivos para promover la predisposición y superar la resistencia al cambio de denominación, siglas, símbolos e identidades políticas por un proyecto común, y para convertir la coalición en el horizonte de la acción política y la actividad pública"






  "El fracaso de las confluencias de izquierda en Canarias han sido fracasos en la articulación de redes territoriales. Eso ha desembocado siempre en polarización y conflictos entre organizaciones, y en el reforzamiento de la endogamia en el ámbito territorial de cada grupo"