Algunos se brindaron a colaborar con la dictadura y  medraron a su sombra
Agustín Millares Cantero - Canarias-semanal.com
LAS 'LARGAS VACACIONES'
DE LOS SOCIALISTAS CANARIOS
 
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        Una publicación del Partido Socialista Obrero Español correspondiente a mayo de 1981 (Los afiliados socialistas.  Resultados de una encuesta a los afiliados del PSOE), recoge que esta formación disponía por entonces en Canarias de un total de 1.628 inscritos.  La pregunta que asalta de inmediato a los estudiosos y a quienes combatimos a la dictadura franquista cae por su peso: ¿dónde estaban tantos socialistas insulares cuando había que combatir al régimen militar fascistizado?  Aunque la juventud de esa afiliación deje fuera del cómputo hasta dos tercios de la nómina por razones de edad (siendo muy generosos en el cálculo y más allá incluso de los propios guarismos), no por ello remite en demasía la envergadura de la interrogante.  La presencia activa de unos 540 correligionarios de la socialdemocracia, aunque fuese a partir de mediados los sesenta, habría supuesto un sostén muy notorio para la lucha clandestina que encarrilaba casi en solitario el Partido Comunista de España (PCE) y su Unión de Juventudes Comunistas (UJC).  Ningún socorro de esta índole tuvo lugar hasta fechas muy tardías, incursas en el tramo final del franquismo.  Los representantes de las históricas siglas de Pablo Iglesias gozaron de unas "largas vacaciones" en este Archipiélago, con una duración de casi treinta y cinco años, entre el inicio de la guerra civil y su lento y contradictorio resurgir como Ave Fénix de sus cenizas.  Un curriculum muy poco glorioso jalona la historia del socialismo isleño en buena parte del siglo XX, cuando la salvaguardia de los valores democráticos en sus periodos más difíciles brilló por su ausencia.
 
        El PSOE no reapareció como tal partido en la escena política canaria antes de 1971.  Con anterioridad sólo podría hablarse de corrillos alrededor de unos pocos santones de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, originarios de la Segunda República.  Los dirigentes y señaladas figuras del PCE los conocían muy bien y desde 1966 intentaron sin éxito llevarlos hacia una inteligencia democrática, que chocó contra los tradicionales resabios anticomunistas y con una indolencia (hay que decirlo) sustentada en el miedo a la represión.  Los sanedrines del socialismo oficioso estuvieron inspirados por el pintor Felo Monzón
Grau-Bassas en Gran Canaria y por Arístides Ferrer en Tenerife, profesor de la Escuela de Comercio, animadores de meras tertulias de viejos nostálgicos, que a lo sumo comentaban las ediciones de El Socialista u otras publicaciones del exilio.  Sería absurdo considerar que tales labores testimoniales y sin proyección exterior, vigentes aún al terminar la década de 1960, merezcan incluirse entre los anales de una oposición clandestina que, a esas alturas, experimentaba por estas latitudes un desarrollo importante en diversos órdenes.  Las actividades del citado Monzón dentro de la Escuela Luján Pérez, en comandita con su amigo político Mario Pons Cabral, tampoco pueden exagerarse en términos de brega por la democracia.  Y un capítulo aparte merece la trayectoria de los socio-listos que se brindaron gustosos a colaborar con la dictadura y hasta medraron a su sombra, sin mantener siquiera un referente ético ante los suyos y los demás.  El caso del señor Juan Rodríguez Doreste en la isla redonda es muy relevante a propósito, y al mismo nos referiremos en un próximo artículo (JRD al servicio de las derechas canarias: vida y milagros de un oportunista).
 
        Los tertulianos que decían representar al PSOE, antes o después de fraguar la divisoria entre el "interior" y el "exterior", tenían muy poco que decir y menos que hacer para la juventud más inquieta políticamente.  El cenáculo socialista apiñado en el Ateneo de La Laguna no se articuló hasta principios de los años setenta y muy pocas labores públicas llevó adelante.  La pasividad de los "históricos", por otro lado, arrastró en Gran Canaria hacia el comunismo a jóvenes de ideología socialdemócrata, en varios casos pertenecientes a estirpes representativas de aquéllos.  Si mediante el autonomismo pretendíó la cúpula regional del PCE alejar las tentaciones nacionalistas, la liquidación del radicalismo propio de la etapa de Tony Gallardo (1964-1968) permitió captar momentáneamente algunos socialistas de izquierda en un desamparo casi absoluto.  El instructor comunista Juan Menor (Pedro), delegado en Canarias del comité central, se refería en un informe de septiembre-octubre de 1971 a que, con tales mudanzas, habían logrado "integrar en el Partido a los elementos más radicalizados del PS, como en el caso de A[gustín] Q[uevedo] y otros".  Los testimonios orales que hemos reunido avalan por entero este análisis de las cosas.
 
        Las campañas autonomistas del semanario palmense Sansofé (enero de 1970-junio de 1972) acabaron por alumbrar la reaparición del PSOE en las postrimerías de 1971, teniendo su principal bastión entre el profesorado universitario de La Laguna.  En la Universidad, igualmente, reorganizó meses después las Juventudes Socialistas un ex dirigente de la UJC de Las Palmas, Rafael Monzón Geara, quien instaló y puso en funcionamiento la primera multicopista de esta significación ideológica durante el franquismo.  Desde Tenerife, la neófita socialdemocracia no tardó en prender en Gran Canaria y arrastrar consigo a parte de la antigua militancia y de la que se había incrustado en el PCE o cobijado a sus alrededores.  La edición del periódico Avance, "Órgano del Partido Socialista en Canarias", con cuatro o cinco números hasta la detención y encarcelamiento del artista Felo Monzón, señalará en 1972 la consolidación plena del segundo partido opositor de la izquierda insular, por el cual ficharon hombres como Alfredo Herrera Piqué y Agustín Quevedo o el también periodista Angel Tristán Pimienta, redactor de Sansofé y fugaz acólito del comunismo, primogénito de un veterano socialista al igual que Monzón Geara.  La incorporación del profesor Jerónimo Saavedra Acevedo en La Laguna y la posterior de los titulares de un bufete santacrucero de abogados, el ensayista Antonio Carballo Cotanda y Manuel Álvarez de la Rosa, dieron al PSOE regional una cabezas visibles más acordes con la renovación emprendida en el congreso de Suresnes (octubre de 1974).
 
        Una de las singularidades del PSOE en esta verdadera refundación fue su vocación unitaria con el PCE, dejando a un lado las fobias precedentes.  La línea inspirada por el caballerista Felo Monzón, ex dirigente de la Juventud Socialista y de la Juventud Socialista Unificada, marcó coyunturalmente otro rumbo.  Al iniciarse el curso 1971-1972, el profesor de la Universidad Antonio Pérez Voituriez estableció contacto con un miembro del comité regional comunista para sugerirle la creación de "una especie de dirección colectiva" que orientase la lucha en pro del Anteproyecto de Estatuto de Autonomía del Instituto Universitario de la Empresa (IUDE), según se indica otro informe de Juan Menor fechado en diciembre de 1971.  El programa autonomista aglutinó a los dos partidos y Sansofé fue el crisol de una alianza que habría de sobrevivirle.  Los doce accionistas y el consejo de administración de la entidad editora, GRAFICAN, revelaron en mayo de 1972 la voluntad comunista de integrar al socialismo en un proyecto común a medio plazo, más allá de una simple conjunción antifranquista.
 
        Apenas clausurada la mentada revista y aprobado el Régimen Económico y Fiscal de 1972, se puso en marcha el mecanismo que condujo hacia finales de año a la primera coalición democrática del Archipiélago.  Dentro de ella aparecen integradas, además de Comisiones Obreras, cuatro organizaciones políticas: PCE, PSOE, Grupo de Acción Carlista (GAC) y Unión Democrática Canaria (UDC), que dieron lugar a la Coordinadora Regional de Fuerzas Democráticas de Canarias.  El carlismo careció siempre de base social en la región, y por lo que al GAC respecta, se limitó a la media docena de familiares y amigos que en las Palmas de Gran Canaria suscribieron la línea opositora de Carlos Hugo, comandados por el antiguo presidente de la Comunión Tradicionalista, Luis Doreste Manchado.  Esta cuadrilla minúscula sería, empero, la única contribución oriunda de aquellas peñas de notables con las que el PCE había trabado relaciones al propiciar la estrategia precedente del Frente Democrático en 1966, desde las columnas de Tribuna Democrática.  Ni los liberales, ni los cristianos de diversa condición o los monárquicos que pululaban por la provincia jugando a las conspiraciones, hicieron causa común con la izquierda.  La pomposa UDC, según nos reveló el entonces secretario regional de los comunistas, José Carlos Mauricio Rodríguez, no fue sino "un montaje" del PCE sostenido por algunos afiliados y simpatizantes de Tenerife para enriquecer la escuálida nómina del antifranquismo organizado.  De ahí que la Coordinadora, haciendo profesión de fe autonomista, respondiese en la práctica más a los dictados de los frentes populares que a la composición requerida de cara al "Pacto por la libertad" que patrocinaba Santiago Carrillo desde París.  Hasta aparecer la Junta Democrática de Canarias en 1974 no se produjo el debut opositor de los pequeños conglomerados de monárquicos juanistas y liberales.
 
        La Coordinadora Regional de Fuerzas Democráticas, en su expresión inicial, parecía tener algunos de los caracteres propios del Frente Democrático Canario (FDC) que alentaron algunos comunistas isleños desde 1966.  En el informe redactado por Menor en diciembre de 1971, podemos apreciar perfectamente cómo los que rechazaban la aplicación del "Pacto de la libertad" continuaban aferrándose a la estrategia que el comité provincial de Las Palmas adoptó, alteró y abandonó por último hacía ya un quinquenio.  La edición en Santa Cruz de Tenerife del periódico Frente Democrático entre 1969-1971, a cargo del joven periodista y ex responsable de la Organización Universitaria del PCE, Julián Ayala, facilitó el mantenimiento de otra política de aliados opuesta a la oficial.  Lo que en principio fue un órgano de expresión auxiliar nacido al socaire del estudiantado lagunero de izquierdas con el rótulo de Oposición Democrática, se deslizó poco a poco hacia el terreno fraccional y dio pie a la proliferación de otras disciplinas autoconsideradas ortodoxas.  El sucesor de Tribuna Democrática entró enseguida en relación con quienes proseguían en Las Palmas de Gran Canaria avalando la línea del FDC, integrados sobre todo en la célula R de Ciudad Alta, haciendo de embajadores los universitarios durante sus periodos vacacionales.
 
        Un encuentro clandestino entre sectores de la izquierda, encaminado a poner en pie la alternativa frentista, había tenido lugar el 1 de agosto de 1971 en una cabaña del Monte de Las Mercedes, propiedad del malogrado abogado santacrucero Melchor de la Torre.  Allí quedó sancionada la Declaración de Tenerife.  Plataforma para un Frente Democrático, que puede leerse en el número 15 de la revista de este título.  Entre el medio centenar de asistentes destacaron los poetas Pedro García Cabrera y Agustín Millares Sall y el periodista y fundador de Los Sabandeños, Elfidio Alonso, además de los anfitriones De la Torre y Ayala. Comunistas disidentes y socialistas aún sin encuadramiento partidario, que actuaban por libre, pugnaron por establecer un organismo común sobre unas bases antioligárquicas.  El renacimiento del PSOE meses después y la desaparición de Frente Democrático, de resultas de las contradicciones y de la incapacidad entre los leninistas que impugnaban la línea oficial del PCE antes de su VIII congreso, harían que se malograra esta iniciativa al poco de gestarse.  La Coordinadora Regional de 1972 encarriló después las alianzas democráticas por otros derroteros.
 
        La reorganización del PSOE en Canarias fue un fenómeno propio del tardofranquismo que estuvo fuertemente condicionado por la praxis de los comunistas, ya se trate de los que asumieron el llamado eurocomunismo o de quienes lo impugnaron.  Antes del bienio 1971-1972 no existió socialismo verdaderamente organizado en las Islas y su nueva andadura podría arrancar en torno a la celebración del XXV congreso en Toulouse (agosto de 1972).  Muchos de sus reorganizadores militaron en las filas del PCE o de la UJC, aunque bastantes de ellos se empeñaron después en ocultar esa integración por intereses políticos y/o personales.  Las "vacaciones" socialistas resultaron, evidentemente, muy largas, así que debe estimarse muy corta la contribución de estas siglas en el devenir de la clandestinidad opositora.  Sus edecanes sólo levantaron cabeza tres o cuatro años antes de morir el dictador.  Que se dediquen ocho páginas a los comunistas y cinco a los socialistas en un volumen sobre el movimiento universitario lagunero al arrancar los setenta [Alfredo Mederos, Una isla de libertad en el mar del franquismo.  La Universidad de La Laguna durante el rectorado del doctor don Benito Rodríguez Ríos (1972-1973), La Laguna, 2001], silenciando la pertenencia de varios de los segundos a los primeros, constituye una buena manera de adulterar el pasado por falta de proporción.  Ahora es común encontrarse con gentes del PSOE que alardean de sus batallas contra la dictadura.  Pura engañifa.  Apenas los vimos como tales al final de una larga y dura pelea.
 
  " Los representantes de las históricas siglas de Pablo Iglesias gozaron de unas "largas vacaciones" en este Archipiélago, con una duración de casi treinta y cinco años, entre el inicio de la guerra civil y su lento y contradictorio resurgir como Ave Fénix de sus cenizas.  Un curriculum muy poco glorioso jalona la historia del socialismo isleño en buena parte del siglo XX, cuando la salvaguardia de los valores democráticos en sus periodos más difíciles brilló por su ausencia"
 










        En la actualidad es frecuente escuchar a miembros del PSOE alardear de las batallas que libraron contra la dictadura franquista. El papel desempeñado por este partido político en la llamada 'transición a la democracia',  y sus catorce años de gobierno han conferido a este discurso ciertos visos de verosimilitud.  Sin embargo, sostiene en este artículo el historiador  y colaborador de Canarias-semanal  Agustín Millares Cantero, la realidad fue otra bien diferente.  Los representantes de las históricas siglas de Pablo Iglesias gozaron de unas "largas vacaciones" en este Archipiélago, con una duración de casi treinta y cinco años.  Un curriculum muy poco glorioso jalona la historia del socialismo isleño en buena parte del siglo XX, cuando la salvaguardia de los valores democráticos en sus periodos más difíciles brilló por su ausencia. Un capítulo aparte merecen ,añade Millares Cantero, los "socio-listos" que se brindaron gustosos a colaborar con la dictadura y hasta medraron a su sombra.
 


  "Un capítulo aparte merece la trayectoria de los socio-listos que se brindaron gustosos a colaborar con la dictadura y hasta medraron a su sombra, sin mantener siquiera un referente ético ante los suyos y los demás.  El caso del señor Juan Rodríguez Doreste en la isla redonda es muy relevante a propósito, y al mismo nos referiremos en un próximo artículo"


  "La reorganización del PSOE en Canarias fue un fenómeno propio del tardofranquismo que estuvo fuertemente condicionado por la praxis de los comunistas, ya se trate de los que asumieron el llamado eurocomunismo o de quienes lo impugnaron.  Antes del bienio 1971-1972 no existió socialismo verdaderamente organizado en las Islas y su nueva andadura podría arrancar en torno a la celebración del XXV congreso en Toulouse (agosto de 1972)"




  "La incorporación del profesor Jerónimo Saavedra Acevedo en La Laguna y la posterior de los titulares de un bufete santacrucero de abogados, el ensayista Antonio Carballo Cotanda y Manuel Álvarez de la Rosa, dieron al PSOE regional unas cabezas visibles más acordes con la renovación emprendida en el congreso de Suresnes (octubre de 1974)"




Juan Rodríguez Doreste fue presentado por el PSOE del postfranquismo como un "héroe" de la lucha por la democracia. La verdad histórica está, en cambio, muy distanciada de ese cliché ( gráfico y texto de Canarias-semanal.com)