DIAGONAL: Una de las críticas que se le hace a la Semana Negra es que la faceta cultural queda un poco ocultada por todo un mogollón de casetas, puestos...
PACO IGNACIO TAIBO II: En Gijón, cuando vas por la calle, tienes 50 bares por cada librería. En la Semana Negra tienes un bar y un tercio por cada librería. Esto no admite discusión. Estamos alterando el promedio y aumentando la presencia de los elementos literarios de una manera significativa. Aquí se producen todos los días 17 charlas. Nunca hemos vendido tantos libros como ahora. Y promocionamos la lectura: ahora regalamos libros, ahora libros a un euro... La Semana es potentísima. Hay mucha gente que sólo viene a la Semana Negra a las discotecas, que nunca han entrado en una librería. El logro es que aquí pasen por una y la miren. Ya vamos ganando. A lo mejor logro que compren un libro, vamos ganando el doble. Hay que perderle el miedo, la apuesta por una cultura popular tiene sus riesgos. Si quisiéramos hacer un festival puramente literario, lo podríamos hacer, eso es fácil. Lo difícil es construir este equilibrio precario, siempre a punto de desequilibrarse. Yo leo 100 páginas diarias desde hace 30 años, y no me molestan para nada las gofrerías, tío. El que suele decir eso tiene un proyecto cultural verdaderamente elitista: la librería no debe contaminarse con la calle. Es una actitud reaccionaria y boba. O es una crítica malintencionada que lo que trata de establecer es que esto está pervertido, que esto es fiesta y fiesta, y bueno vamos con bandera de cultos. Pues no, bendita sea la fiesta. Si lo comparamos a la Feria del Libro de Madrid, eso es un supermercado, no se promociona la lectura. Es una feria de vanidades. Cuando empezábamos y llamamos al Instituto del Libro de Madrid, nos contestaron que eso no interesa. Vale, entonces ¿qué interesa?
D :¿Cómo ves la figura del intelectual?
P. I.T.II: En Europa ha habido una disolución del intelectual como corriente crítica de la sociedad. Hay mucho mercenario, ahora está de moda decir: “Esto lo hago porque quiero ganar mucho dinero, ser rico y ser guapo”. Hay una pulsión muy conservadora en el mundo cultural, tendente a romper la idea del trabajo intelectual, y el lugar y el espacio crítico. Yo vengo de una cultura como la mexicana en que esto sobrevive y sigue existiendo, y tiene poder y fuerza, entonces de vez en cuando sorprende lo blandito, descafeinado y light que está el ambiente. Tampoco quiero usar un calibre más grueso, por el riesgo de generalizar, e insultar a los que no lo son, que tampoco se vale.
D. : ¿Y en el Estado español? Tras la muerte de Vázquez Montalbán, parece que ya no quedan grandes intelectuales de referencia que saquen el pie del tiesto...
P. I.T.II: Los hay, pero son más jóvenes y no tienen todavía una voz y una presencia tan articulada. Pero los hay y muchos. El problema es que Manolo era una gran figura, un gran poeta, un gran novelista, un estupendo ensayista, un pensador crítico notable. Y su vacío, es un vacío. Sin duda.
D. : ¿Cuál es el panorama de la novela negra?
P. I.T.II: Yo creo que goza de excelente salud y tiene un lugar muy importante. En América Latina sigue teniendo una faceta de crítica social, sigue siendo la investigadora del espacio debajo de la alfombra, lo que no se ve. Y bueno, sistemáticamente en Colombia, Argentina, México... la novela negra está operando como la gran novela social de principios del siglo XXI. En Europa tampoco ha perdido su mordiente. Ahí está el impulso de los países nórdicos, haciendo una crítica del cotidiano social. La novela que viene de allí es muy interesante. En España no se ha renunciado al espíritu crítico de la novela negra. Ahí Tienes la ultima novela de Paco Gonzalo Ledesma, un hombre de 60 y tantos años que sigue repartiendo leña contra el clero que da gusto. Sigue siendo una novela rebelde, no se ha domesticado.
D. : ¿Y el panorama de la edición, del mundo del libro? Por ejemplo, en la Feria del Libro de Madrid hubo quejas sobre lo poco que se lee y se insistió en que hay que animar a la lectura.
P. I.T.II: Hay mucha basura por ahí, pero se sigue leyendo, hay espacio, se publica y circula. La gran batalla es abrir hueco entre tanta literatura chatarra que se está produciendo. Demasiada melaza rosa. Hay mucha basura, y poco reclamo al lector. A los lectores hay que ganarlos, hay que decirles: “tan divertido es esto como lo otro”, no se trata de competir con el fútbol. Dejar al fútbol que viva su vida. Tendrá sus adeptos y sus fieles. Se trata de conquistar un espacio, un espacio del pensante crítico, el que quiere un espacio de reflexión y diversión más profundo. Ahí todavía hay un reducto: no somos mayoría, pero no hemos desaparecido. Sería de pensarse que en esta oleada del héroe deportivo, el yuppy triunfador, el empujador de carritos de supermercado como modelos sociales, el lector estuviera arrinconado en una esquina pidiendo perdón por ser inteligente. Y no es el caso. El panorama no es tan triste como puede parecer.
D: ¿Un pensamiento que no es lamento de “qué mal está todo”?
P. I.T.II: Para nada, no comparto esa visión. Es una visión de queja continua: ay, qué pocos somos, qué poco cobramos de derechos editoriales. Otras veces escribíamos sin cobrar nada. ¿Desde cuándo los parámetros se establecen en los términos del enemigo? Los parámetros se establecen en tus términos, no en los de ellos.
D. : Se te puede calificar de eminencia sobre la vida del Che Guevara. ¿Cómo valoras los debates sobre la sacralización de uno de los mitos del imaginario de la izquierda?
P. I.T.II: El propio Che hacía chistes sobre su figura. Se burlaba de sí mismo con regular y sistemática frecuencia. Si él lo hacia, no veo porqué los demás no pueden hacerlo. El riesgo de la sacralización, en la izquierda, es el de la construcción de pensamiento religioso. Y pensamiento religioso es lo que menos necesita la izquierda. Necesita pensamiento crítico, y el sentido del humor no está mal.
De Diagonal