Rafael Morales tercia en la polémica sobre el control de los medios
de comunicación en Canarias
UN DEBATE DE INTERÉS
Rafael Morales - Canarias-semanal.com
Rafael Morales - periodista canario y analista de política internacional - tercia en la polémica suscitada a raíz de su despido de Canariasahora.es "Los medios de comunicación - recuerda Morales- nunca ejercieron como neutrales. Ni en Canarias ni en cualquier otro lugar... Si un periódico se asienta ampliamente en el mercado elevando así su influencia, se convierte en un instrumento de poder. Fluye la publicidad y al mismo tiempo las limitaciones impuestas por quienes dominan económica/políticamente el medio de comunicación en cuestión. La manipulación de la información se dispara". Morales expresa, asimismo, su agradecimiento a todos aquellos que han manifestado su solidaridad tras conocer su reciente despido.
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Los medios de comunicación nunca ejercieron como neutrales. Ni en Canarias ni en cualquier otro lugar. Fueron evolucionando junto al resto de la sociedad. Durante ese camino, pasaron de considerarse a sí mismos como “un paraguas de los ciudadanos frente al poder” a transformarse en instrumentos imprescindibles del poder económico y político destinados al control social. Su capacidad de persuasión aumenta en la medida que avanzan los descubrimientos tecnológicos en materia de comunicaciones, como el de ofrecer de una sola atacada a millones de personas la imagen, el sonido y el texto de manera simultánea y los acontecimientos en tiempo real o casi. Este fenómeno facilita la manipulación de la noticia, convertida frecuentemente en espectáculo. La burguesía conoce mejor que nadie las posibilidades

posibilidades de este mecanismo y lo considera hoy su mejor instrumento de dominación, muy por encima de cualquier otro.
Pero también es verdad que los medios dependen parcialmente del prestigio concedido por los lectores. Parte de ese necesario tesoro se basa en mostrar cierto pluralismo en los artículos de opinión y en la forma menos tendenciosa posible de presentar las noticias. Si un periódico logra captar lectores fieles, lo que lleva mucho tiempo, es decir si se asienta ampliamente en el mercado elevando así su influencia, se convierte en un instrumento de poder. Fluye la publicidad y al mismo tiempo las limitaciones impuestas por quienes dominan económica/políticamente el medio de comunicación en cuestión. Ahora debe cuidarse más la publicación. La libertad de expresión decrece proporcionalmente al aumento de la influencia del medio en la sociedad. La manipulación de la información se dispara.
Valga un paradigma llamado “El País”. Tras una larga trayectoria, pasó de medio de comunicación a grupo de presión sin dejar de ser lo primero. Ya no se trata sólo de que defienda los intereses de las grandes empresas y bancos españoles en América Latina. Las facilidades dadas por Colombia y México a la expansión del grupo PRISA hacen que las informaciones (por no hablar de las opiniones) sean ampliamente favorables a un presidente elegido fraudulentamente en las urnas, el mexicano, y al colombiano Uribe, un narcopresidente paramilitar. Como aquellas facilidades brillan por su ausencia en Bolivia o Venezuela, “El País” machaca a Evo Morales y a Hugo Chávez. Mentir de forma descarada en estos casos, incluso en los titulares, se ha convertido en una costumbre para este diario que, por otro lado, intenta mantener su prestigio informando y opinando de forma menos sesgada sobre aquellos acontecimientos o países en los que sus intereses como grupo de presión no existen o son insignificantes.
Cualquier medio de comunicación con influencia, los canarios incluidos (cada cual a su debida escala) se encuentra sometido a la losa de los intereses privados de sus amos. Que unos disimulen mejor que otros su falta de independencia o neutralidad, aunque todos lo intentan con más o menos fortuna, no cambia la naturaleza de las cosas. De conjunto, este oficio lleva años perdiendo la confianza de los ciudadanos en este país, como si el periodista cargara responsabilidades por las tropelías de los dueños de los medios. Otro efecto colateral de esta decadencia consiste en una mejor valoración de los medios alternativos aún minoritarios por una parte de esa misma sociedad. Dicho de otra manera, la batalla por la libertad de expresión permanecerá durante muchos años, con avances y retrocesos. Y merece la pena.
PD: Quiero expresar mi agradecimiento a T. Lozano Lubary y a quienes se han tomado la molestia de manifestar su solidaridad por mi reciente despido de Canariasahora.es. Vaya mi reconocimiento para todos.
